Working as an English Language Assistant in Spain

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Antes de comenzar…

Trabajaba en dos colegios: una escuela primaria y un instituto. Durante una semana, trabajaba con todas las edades, desde niños de seis años hasta adultos de tal vez 30 años. Con cada clase mi papel era ayudarlos con su aprendizaje del inglés. El desafío era que su edad no siempre reflejaba su nivel, así que tenía que adapartme a las necesidades de cada clase y cada alumno.

Antes de empezar mi contrato, mandé un vídeo a las dos escuelas en el que me presentaba, el cual podrían poner en las clases antes de mi llegada. Además, hice tres presentaciones con PowerPoint sobre quién soy – una que sería apropiada para cada rango de edad. La mayoría de las escuelas pide a su auxiliar de conversación que prepare una presentación para la primera clase para que la clase pueda conocerlo mejor. Aconsejo que sea sencilla, colorada y con muchas fotos y imágenes; para los alumnos mayores, es buena idea añadir palabras y frases.

Evitad utilizar un diseño de PowerPoint muy avanzado en caso de que el sistema de operación de los ordenadores sea antiguo. También, hay que descargar vídeos que queréis mostrar, porque no todos los colegios pueden acceder facilmente a Internet. Si las clases no tienen un proyector ni ordenador, podríais imprimir fotos y palabras o frases para mostrarles a los alumnos, o incluso darles los imágenes mientras habláis. No os olvidéis de llevar cosas de vuestro país que los alumnos pueden mirar y tocar. Podéis encontrar una lista aquí debajo de “Preparation for your school(s)”.

Las dos escuelas me dieron un horario que se repitía cada tres semanas. Ya que solo trabajaba seis horas en cada institución, no había suficiente tiempo para ver a todos los alumnos durante una semana, pero a veces tenía que visitar la misma clase dos veces durante las tres semanas. Esto significaba que tenía que hacer mi primera presentación 30 veces durante cuatro semanas (porque empecé en la escuela primaria y luego en el instituto la semana siguiente). En el segundo semestre, conocí a otras clases, así que tuve que hacer mi presentación de nuevo.

La primera clase…

En la primera clase, vais a descubrir las fortalezas de cada alumno, además de sus necesidades, su edad y cómo se comportan. Es imprescindible que prestéis atención a estos detalles porque van a ayudaros a preparar actividades (o incluso clases enteras) con ellos. Si queréis, podéis pedir una semana para observar las clases. En mi caso, estaba contenta con la información y experiencia que había ganado en las primeras clases, así que no me hizo falta.

Después de hacer mi presentación (de 10 o 15 minutos) dejaba que los alumnos me hicieran preguntas, y luego les pedía que todos se presentasen a mí. Esto duraba toda la clase y solo tenía que cambiar la rutina con los primeros y los segundos en la escuela primeria, ya que les costaban escuchar y hablar en inglés. Entonces con ellos me presenté poco a poco y les hice preguntas: “My name is Shelly. What’s your name?” etc.

Hablando de los nombres, intentad aprender los nombres de los alumnos. Para mí era difícil porque veía más de quinientos alumnos durante tres semanas y no soy buena con los nombres. Por las primeras semanas, podéis pedir que los alumnos pongan una etiqueta en su mesa para que podáis ver sus nombres y, poco a poco, aprenderlos. Cuando sepáis sus nombres es más fácil incitar la participación en la clase porque podéis llamar a los nombres en vez de, “you” que me parece un poco mal educado.

Puede ser una buena idea también hablar con ellos sobre los beneficios de aprender inglés, lo cual será más relevante para los alumnos mayores que van a hacer el bachillerato, ir a la universidad o empezar la vida laboral. Al establacer los objetivos para el año y tal vez vuestras expectativas de ellos (y lo que ellos pueden esperar de vosotros) os ayudará a empezar con buen pie.

Me gustó tanto esta experiencia que le pregunté a mi mentor de las dos instituciones si podría dirigir más clases en las que asistía. Hay que destacar que el papel de un auxiliar de conversación es ayudar al profesor en la clase. La escuela no debería esperar más que eso. No obstante, si queréis un papel más importante y estáis despuestos a planificar clases, esto es otra cosa. En mi caso, quiero ser profesora y por eso quería aprovechar de la oportunidad de enseñar en una sala de alumnos y poder desarrollar mis competencias, además de ganar experencia trabajando con edades diferentes.

Desde entonces hice muchas clases. Para más información sobre temas, ideas, juegos y recursos educativos, haced clic aquí.

Planificar las clases…

Ya hay muchas planes de la clase gratis en Internet que podéis utilizar (ver el enlace arriba). Pero, tal vez queréis preparar vuestras proprias clases. Esto puede ser más difícil si tenéis muchas clases de edades distintas porque tenéis que modificar el plan para que sea apropriado para alumnos menores y mayores; lo que va bien con los niños no va a convenir a los jóvenes adultos.

En Internet existe una variedad de plantillas de planificaciones de clase que pueden ayudaros a construir un plan. Lo primero es identificar la edad y el nivel de la clase, la duración de la clase y los objetivos – ¿qué tienen que aprender? ¿El futuro? Los festivales en el Reino Unido? Deberíais decidir estas cosas con vuestro mentor o el profesor de la clase antes de hacer el plan. La comunicación con los profesores es esencial porque, juntos, podéis decidir lo mejor para la clase y compartir ideas. También os ayudará a establacer una buena relaciñon con ellos, lo que será imprescindible en vuestra vida profesional.

Luego, hay que organizar la clase en cuatro o cinco partes:

  • Introducir el tema: ¿qué van a aprender? ¿qué podrán hacer al final de la clase? (5-10 minutos)
  • Ejercicios para entrar en calor: juegos de vocabulario o de gramática, vídeos, canciones, la repetición de palabras, etc. (10-15 minutos)
  • La actividad principal, trabajando en los objectivos de la clase (hojas de ejercicios, un póster, trabajo en equipo, etc.) (20-30 minutos)
  • El plenario: ¿cómo vais a saber que los alumnos han aprendido los objetivos al final de clase? Quizás comprobáis las respuestas de las hojas de ejercicios, o hacéis un concurso de preguntas. (5-10 minutos)
  • Opcional: deberes para trabajar en los objetivos de la clase. Hay que hablar con el profesor antes de poner los deberes a los alumnos y decidir quién va a corregirlos.

En mi opinión, debería haber un equilibrio entre tareas divertidas y tranquilas. No podéis dar una clase entera de juegos, pero tampoco se debería centrarse en lectura silenciosa. Un equilibro de todo muestra a los alumnos que hay momentos permitidos para divertirse más, y entonces deberían enforcarse mejor cuando les ponéis una tarea más seria que requiere una tranquilidad en la clase.

Siempre utilizaba una presentación de PowerPoint porque los alumnos de hoy en día están rodeados de pantallas, así que el uso de medios audiovisuales son imprescindibles para capturar la atención de la clase. Es más, los ayuda ver las frases que decís, además de fotos para explicar palabras desconocidas. Sin embargo, no es decir que tenéis que trabajar siempre de la presentación. A lo sumo, debería funcionar cómo apoyo adicional para la clase, no cómo la clase entera; a veces, la tecnología no funciona y tenemos que seguir la clase sin ella.

Si dirigáis una actividad o una clase entera, hay que echarle un ojo a la hora. Es por eso que la planificación es importante para evitar organizar una clase que es demasiado larga y corta. Siempre tener un juego preparado en mente, por si acaso. Si la clase fue demasiada corta, podéis hacer el juego para llenar el tiempo.

Además, si habláis español, es probable que los proferos os dirán que no lo digáis a los alumnos para que “se esfuercen más a hablar”. Yo creo mucho en la enseñanza de una lengua extranjera sin utilizar la lengua materna de los alumnos. No hace falta traducir cada palabra en un texto ni introducir nuevo vocabulario y gramática con la traducción en su lengua. En mi experencia, podéis enseñar la misma información con repetición, imágenes, ejemplos de la palabra en uso, sinónimos, vídeos, canciones… esta lista no es exhaustiva.

Finalmente, más que nada, no olvidéis que no sois maestros calificados. Incluso si dais una clase sola, el profesor no debe dejaros a solas con los alumnos. Siempre tiene que estar allí para ayudaros y apoyaros, sobre todo para controlar la clase (ver abajo). Planificar y dar clases es una cuestión de prueba y error. Algunas clases van a salir muy bien, y otras no. Pero podemos aprender de aquellas para mejorar nuestra planaificación y hacernos mejores maestros. Experimentad con materiales, medios, y recursos para enseñar vuestros temas y descubrir cuáles funcionen bien y cuáles no. Cambiad vuesto estilo de enseñar (hablar menos, moveros en la sala, vuestra reacción a la mala conducta) para ver si los alumnos responden mejor. Lo bueno de ser asistente es que podéis practicar y experimentar e, incluso si no queréis ser profesores, esta experiencia os dará competencias profesionales y personales esenciales para muchas carreras – la principal es la confianza.

Complicaciones durante la clase…

No es fácil dar una clase, o incluso dirigir una actividad. Se necesitan el coraje y la confianza para hablar en frente de tal vez 30 alumnos, independientemente de su edad. Los alumnos responden al humor del profesor. Nadie espera que tengáis la confianza de un profesor que lleva 20 años enseñando, pero es importante que mostréis la positividad para la asignatura – vuestra lengua materna – y que vuestras actividades sean interesantes y cautivadoras. La energía es contagiosa; si sois entusiastas y animáis la participación (“Who else has a brother or sister?” “What do you think, Raquel?” “Show of hands, who agrees with the video?”) vais a recibir una respuesta más positiva de la clase.

Vais a descubrir que algunos alumnos tienen miedo de participar, sobre todo cuando se trata de una lengua extranjera. Quizá erais aquél alumno en el colegio que no quería hablar porque teníais miedo, no entendíais o simplemente no os interesaba la asignatura. Depende del caso, puede ser necesario utilizar un poco de español (más para los jóvenes que los niños). A los niños les da menos vergüenza hablar y no tienen miedo de hacer errores. A los jóvenes, por el otro lado, no les gusta ponerse en ridículo. Sobre todo en España donde la población en general es más pobre que sus países vecinos en Europa; la capacidad de hablar inglés podriá significar la riqueza y, por lo tanto, dar la impresión de alardear por hablarlo.

Lo que me he dado cuenta de que es los alumnos más fuertes tienden controlar el comportamiento y el humor de la clase. Si les gusta hablar inglés, los demás intentarán también; si no participan y fingen dormir o molestan a la clase, los demás van a callarse.

Si un alumno no entiende y veis que tiene miedo cuando le decís algo, entonces puede ser necesario utilizar español, pero de una manera discreta que no le avergüenza (hablar en español en frente de toda la clase, o solo con el alumno que necesita ayuda cuando el resto de la clase hace una tarea).

Hay una diferencia entre alentar a alguien a hablar y obligarlo a hablar. Queréis construir la confianza con vuestros alumnos, no el miedo.

Para algunos, no tienen vergüenza pero tampoco tienen ganas de aprender. Lo que suele pasar es que sus compañeros les traducen todo porque piensan que les ayudan. Hay que evitar que esto pase, porque nadia va a aprender nada si tiene su proprio traductor humano. En este caso, deberíais hablar con la clase (o pedir que el profesor hablar con la clase) porque, como asistente de lenguas, ya eres capaz de explicar el tema, la tarea, o lo que sea – no os hace falta un traductor.

Mantener el control y la disciplina son los aspectos más difíciles de la clase. Una conversación amable en inglés entre parejas podriá hacerse un debate de clase en español en cuestión de minutos. Es por eso que mencioné antes el equilibrio entre tareas divertidas y serias/tranquilas.

O están habladores o un grupo se comporta mal y molesta a los demás, hay que recuperar el control de la clase. En España, la gente habla muy fuerte y esto no es diferente en la clase. Los profesores suelen gritar para recuperar el control. Es muy difícil establacer la autoridad cuando los alumnos saben que no sois el profesor principal y es importante recordar eso para no frustrarse cuando no os escuchan. Evitad gritar y mantened la paciencia. No vais a aprender controlar una clase cuando es la primera vez que sois profesores y estáis en un país difirente en el que las normas de disciplina son diferentes.

Yo ignoraba la mala conducta (si no es tan perturbadora) y seguía siendo entusiasta y positiva con la clase para mantener el interés de los demás. Si persistía el comportamiento, esperaba en silencio durante unos segundos a que el alumno dejase de hablar o le pedía que se parara y escuchara. Si aún continuaba, normalmente el profesor se metía.

En cualquier caso, podéis pedir la ayuda del profesor y él o ella puede hablar con el alumno o sacarlo de la clase. De hecho, debería ser el profesor quien controla la clase y disciplina a los alumnos, no vostoros. Si os encontráis en una situación incómoda (a solas con los alumnos, por ejemplo), hablad con vuestro mentor, su jefe, el coordinador de los auxiliares de conversación. Existe un protocolo por tales situaciones sobre el cual os dirán antes de comenzar vuestro contrato.

Debéis recordar cuál es vuestro trabajo y no asumáis papeles y responsabiliades que no son las vuestras. No sois el profesor principal.

Durante la cuarantena…

Cuando España anunció el estado de alarma y cerró todos los insituciones educativos, todos teníamos que cambiar nuestro método de enseñar. Mientras los profesores principales hacían clases virtuales, yo hacía vídeos sobre muchos temas (Saint Patrick’s Day, Booktubers, Shakespeare, Saint George’s Day, por nombrar unos pocos) en los que presentaba el punto de discusión y luego les proponía a los alumnos algunas actividades opcionales (recetes, manualidades, vídeos). Si queréis saber más, haced clic aquí.

La experiencia me demostró que es verdad la expresión, “el aprendizaje no para fuera del aula”. Siempre hay algo que podemos hacer para enseñar, aunque sea poco.

No os olvidéis…

Como auxiliar de conversación, tenéis que recordar que todavía aprendéis el trabajo y que vais a hacer errores – son inevitables – y tenéis que disculparos por ellos y seguir adelante. No somos perfectos. Ser auxiliar de conversación es una experiencia inolvidable para aprender la carrera de enseñanza y hay que aprovecherla.

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