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Trujillo

Empiezo este viaje con vosotros sentada en el restaurante Mesón La Troya, mirando la Plaza Mayor de Trujillo. Por la primera vez desde hace mucho tiempo me sentÃa relajada. Era viernes el 13 de marzo de 2020, apenas unos dÃas antes del comienzo de la cuarantena en España que, en aquel momento, no esperaba. No sé si esta ciudad es siempre tan quieta, pero, ya que ya estaba lejos de casa con ninguna manera de volver hasta el domingo, decidà aprovechar la tranquilidad, con el móvil en el bolso y solo mis pensamientos para entretenerme.

Llegué a Extremadura por tren, quatro horas de Madrid a Cáceres. De aquÃ, cogà el autobús a Trujillo donde pretendà pasar la tarde. Qué maravillo me esperaba. Al acercarse al pueblo, ya se puede apreciar su exterior impresionante, tan antiguo como fuerte. Puesto que fue la hora de comer, me dirigà directamente a la Plaza Mayor de la que habÃa leÃdo cuando buscaba sugerencias de sitios para comer.
Al haber mirado las cartes de afuera, me senté en la terraza de Mesón la Troya y elegà de su menú especial – me gustaron también sus dos menús del dÃa normales, pero querÃa regalarme una buena cena. El entrante fue la torta del casar, un queso extremeño bien conocido, seguido por las migas extremeñas con huevo para el primero plato. Luego, comà el entrecot de ternera con salsa de queso y, finalmente, la tarta de queso. El menú especial cuesta 26,50 €, pero se sirve mucha comida de alta calidad. También me dieron dos copas de vino y una barra de pan grande, asà que recomiendo este restaurante sin dudar.
No fue hasta que viera que los lugares turÃsticos estaban cerrados que me di cuenta del aumento de la gravedad de COVID-19. En aquel momento, el aislamiento no se habÃa hecho obligatorio y el gobierno solo habÃa aconsejado que se reduciese el movimiento, asà que decidà apegarme con mis planes originales y echar un ojo a la situación cambiante.
A pesar de los lugares cerrados, aún podÃa disfrutar la tarde al caminar por las calles medievales. Como alguien que crecÃa con la nueva tecnologÃa, a veces me resulta difÃcil alejarme de la pantalla, pero acabé desconectándome de Internet, utilizando el móvil solo para sacar fotos. Sin Google Maps, ni las recomendaciones de visitantes pasados, tuve que seguir calle tras calle, sin saber donde acababa, y lo pasé muy bien. Entonces, si venÃs a Trujillo, os animo a perderos de esta manera en las calles; cada una, o turÃstica o abondonada, es única y preciosa.
Sin duda tenéis que visitar el castillo de Toledo, que fue construido entre el siglo IX y el siglo XII y fue la fortaleza de Roca Casterly en la serie Game of Thrones.
Por la noche, volvà a Cáceres, donde pretendà pasar dos noches en un Airbnb. Estaba muy contenta con el alojamiento y la dueña Pilar. Me gustó mucho que su casa se halle en el casco antiguo de la ciudad y ella tenÃa muchas recomendaciones y aconsejos sobre qué visitar.
Mérida
Mi viaje a Mérida, la capital de Extremadura, el dÃa siguiente fue aún más lúgubre, enfatizado por las muchas nubes que se sentaban en los campos a lo largo del trayecto a la ciudad (en tren de nuevo) y el hecho de que todos los lugares turÃsticos estaban cerrados. Por lo tanto, no puedo contaros sobre el Anfiteatro ni el Teatro Romano y tampoco el Circo Romano y la Casa de Mitreo.
Dicho eso, afortunadamente Mérida expone muchos monumentos romanos en lugares públicos, asà que se puede accederlos sin pagar a cualquier hora. Los que me gustaron más fueron el Templo de Diana – un templo romano construido en el siglo I d. C. – el Puente Romano, además del acueducto romano y el acueducto de San Lázaro, la que está al lado de unas termas romanas. Es más, el puente y el acueducto romano se encuentran en dos parques distintos donde se puede dar un paseo.
Debido a las circonstancias relacionadas con el COVID-19, volvà a Cáceres antes de lo previsto.
Cáceres

Este mismo dÃa, visité muy brevamente la ciudad hermosas de Cáceres. Aquella noche, el presidente anunció el estado de alarma en España, asà que no podÃa aprovechar el domingo para conocer bien la ciudad. Sin embargo, estaba impresionada por lo que vi, asà que tendré que volver en el futuro cuando pueda.
Siguiendo el anuncio del estado de alarma, toda España prorrumpió en aplausos para reconocer el esfuerzo de los trabajadores sanitarios y desde entonces aplausamos cada dÃa. Escribo este artÃculo después de casi un mes de cuarantena y, aunque se espera que tengamos que quedarnos asà al menos otro mes, estoy sana y salva aquà en Gijón y también contenta de estar en solidaridad con España durante este periodo difÃcil para todos.
Espero poder viajar de nuevo pronto y cuando pueda, os contaré todo, por supuesto.





















Ahh this brings back some memories Shelly!
Back in 2005 I worked as a Language Assistant in a school near Don Benito in Extremadura and visited all these wonderful towns on the weekends. Lovely photos and great to practice my now rusty Spanish 🙂
Before the recent crisis hit I actually had a holiday booked over Semana Santa to re-visit my old haunts – of course now on hold for the foreseeable!
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Oh I’m sorry to hear that! That’s such a shame. I think Extremadura gets easily overlooked but it is such a wonderful comunidad to visit!
Thanks for stopping by! 🙂
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